top of page
image0.jpeg

Vaso medio lleno, medio vacío… ¿o sólo un vaso?

  • holaelyseum
  • 4 may
  • 2 min de lectura

Actualizado: 6 may

El otro día, en una previa en casa con unos amigos, la conversación se puso profunda y acabamos en el típico debate del vaso medio lleno o medio vacío.


"Depende del día", dijo uno. "Es cuestión de actitud".


Y tenía razón. Hay días buenos en los que todo va como la seda y el vaso lo vemos fácilmente a rebosar. Y otros en los que parece estar casi vacío.


El mismo vaso. El mismo agua. Una percepción completamente distinta...




Y entonces pensé: ¿y si el vaso no estuviese ni medio lleno ni medio vacío? ¿Y si fuese simplemente… un vaso con agua? Sin interpretaciones. Sin necesidad de convertirlo en algo bueno o malo.


Estamos tan acostumbrados a filtrar la realidad a través de nuestro estado de ánimo, nuestras creencias y nuestra historia que hemos olvidado cómo es mirar sin añadir nada.

No vemos las cosas como son, sino como somos nosotros en ese momento.

Pero ¿y si lo que complica todo no es lo que pasa, sino lo que pensamos sobre lo que pasa?


Si aprendiésemos a observar sin reaccionar automáticamente, probablemente viviríamos con mucha más calma. No se trata de ignorar lo que sentimos ni de volvernos indiferentes. Se trata de no dejarnos arrastrar por cada pensamiento que aparece.


Esto es algo que he ido comprendiendo estos últimos meses a través del yoga y la meditación. Está siendo un viaje intenso lo de formarme como profe, pero he empezado a entender algo muy simple que muchas veces olvidamos:


No somos nuestros pensamientos.


Puedes verlos. Puedes escucharlos. Pero no tienes por qué identificarte con ellos. Como si, por primera vez, pudieses crear un pequeño espacio entre lo que pasa por tu mente y quién eres tú realmente. Un espacio desde el que observar sin reaccionar.


Para un segundo. Observa. Date cuenta de que un pensamiento es solo eso, un pensamiento.


Si miras el vaso y piensas "está medio lleno", es una interpretación.

Si piensas "está medio vacío", también.


Ambas son válidas. Pero ninguna eres tú. Y tu día no tiene por qué depender de ellas.


Quizás no se trata de ver la vida siempre en positivo ni de evitar lo negativo. Quizás se trata simplemente de ver.

Sin añadir. Sin dramatizar. Como cuando miras un vaso… y entiendes que siempre fue solo eso: un vaso con agua.



Con esta reflexión quiero empezar a compartir por aquí pequeñas cosas que voy aprendiendo, del yoga, la salud consciente y de lo que surge cuando nos paramos a observarnos un poco más. Sin prisas ni exigencias, pero con mucho cariño e intención.

¿Y tú, cómo ves el vaso?



 


 
 
 

Comentarios


bottom of page